03/02/2010

LA PERFECCION DE LA BÍBLIA

Texto: Salmo. 19:7 9
Introducción: No son pocos los ataques que siempre se han lanzado en contra de la Palabra de Dios ... desde querer destruirla, hasta decir que tiene fallas, y que presenta problemas para el mundo actual.... De ¿Dónde viene este ataque? .... en primer lugar del diablo, también de todos aquellos ateos liberales... pero lo más alarmante y triste es que, vemos el ataque sutil proviniendo de muchas iglesias llamadas Cristianas.... Iglesias que se han olvidado que, la Biblia es idónea, adecuada y suficiente en toda materia de fe y conducta.
Este ataque contra la Biblia se deja ver en las siguientes áreas: (a) en el área individual de cada creyente, (b) de la familia, (c) en la comunidad cristiana, y (d) a través de las "nuevas revelaciones".
I. En el área individual.
A. Muchos creyentes actúan como si la Escritura ya no fuera la dieta adecuada para nuestro desarrollo y crecimiento espiritual... (1 Pedro 2:1 2)
B. En su lugar en este siglo de la tecnología, se han encontrado sustitutos para la Palabra de Dios .... Como conciertos musicales, películas, dramas, etc. (queremos aclarar que todo esto cuando se basa en la Escritura traerá sin duda algún resultado, pero queremos señalar al mismo tiempo... que la Palabra debe ocupar el puesto prioritario) Lo peor de todo esto, es que se le da más tiempo a estos eventos, y si queda algún espacio se lee La Palabra de Dios. Cuando la Biblia dice, hablando el salmista: “cuan dulce son a mi paladar tus palabras, mas que la miel a mi boca ... de tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira... lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal 119:103 105)
II. El área de la familia.
A. Hubo un tiempo en que sólo se buscaba en la Biblia las soluciones a los problemas del hogar cristiano.... pero la Biblia hoy en tiempos modernos ha sido reemplazada por recetas humanas de sicólogos sin un temor de Dios.... por cursillos especiales de cómo se debe comportar la familia., como tratar el aborto, incesto, homosexualidad... etc.
B. Si tan sólo volviéramos a las páginas de la Biblia, encontraríamos que en ella Dios nos ha dejado de su Sabiduría infinita. Dice el Proverbista: “La sabiduría llama en las calles; da su voz en las plazas. Proclama sobre las murallas, en las entradas de las Puertas de la ciudad pronuncia sus dichos: ¿Hasta cuándo, oh ingenuos, amaréis la ingenuidad? ¿Hasta cuándo los burladores desearán el burlarse, y los necios aborrecerán el conocimiento? ¡Volveos ante mi reprensión! ¡He aquí, yo os manifestaré mi espíritu y os haré saber mis palabras!” (Prov. 1: 20 23)
III. El área de la comunidad cristiana.
A. La Iglesia ha sido transformada por muchos en una empresa mercantil, cuando se escogen líderes no se toma ya en cuenta en muchos lugares lo que dice la Palabra de Dios, concerniente a las características que deben tener los siervos de Dios.... lo que se observa es si es atractivo, si tiene un doctorado académico.... si sabe de administración de empresas... todo esto aunque tiene su lugar no es lo esencial....
B. Los siervos de Dios deben tener la sabiduría que sólo viene con el estudio y conocimiento de la palabra. Dentro de los requisitos de los primeros diáconos se demandaba el tener sabiduría, (Hechos 6:3) ... y el Salmista decía: “La exposición de tus palabras alumbra, hace entender a los simples” (Sal. 119:130)
IV. El área de la nueva revelación.
A. Quizás el ataque más sutil pero al mismo tiempo más peligroso, se lleva a cabo dentro de muchas Iglesias. Este ataque lo vemos a través de revelaciones extra bíblicas, es decir, que están fuera de la Palabra de Dios... De todos es sabido que, hoy en día existen toda clase de profecías, “expresiones como sentí del Señor,...o el Señor me dijo” que son las que están gobernando a muchas iglesias.
B. En la mayoría de los casos estas revelaciones están por encima de la palabra de Dios .... y muchos hasta han llegado a decir ... no lo busque en la Biblia .... porque no está allí, ya que esto es “revelación fresca, pan acabado de hornear”.
C. En la Biblia tenemos la prueba que debe hacerse a todo mensaje que se anuncie en nombre de Dios. Ese examen que se debe hacer está contenido en el libro de Deuteronomio 18:20 22. Esta prueba se vuelve importantísima en estos días donde tenemos toda suerte de revelaciones, sueños y nuevos mensajes proféticos.
V. La idoneidad de la Biblia.
“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma, el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo, los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran al corazón; el precepto de Jehová es Puro, que alumbra los ojos, el temor de Jehová es limpio, que permanece Para siempre, los juicios de Jehová son verdad, todos justos”
Nota: La estructura de estos versículos nos enseñan: unos nombres dados a la Palabra de Dios, (a) Ley, Testimonio, Mandamientos, Precepto, Temor, Juicios. (b) También se nos enseña aquí, algunas características de la Palabra de Dios: Perfecta, Fiel, Rectos, Puro, Limpio, Verdad, (c) Al mismo tiempo, se presentan sus beneficios: Convierte el alma, Hace sabio al sencillo, Alegra el corazón, Alumbra los ojos, Permanece para siempre, Todos justos.
A. La ley de Jehová es perfecta. La palabra "perfecta" en hebreo significa sin mancha, libre de daño, y además significa amplia y completa, es decir, que no tiene falta de nada porque cubre todos los aspectos... de nuestras necesidades espirituales ....
B. Convierte el alma. Convertir significa: Restaurar, impartir nueva vida, reanimar el alma, transformar, reavivar a una persona. La ley de Jehová da vida a todos los aspectos del alma ... la Biblia entonces es completa para nuestra conversión, restauración, crecimiento y perfeccionamiento. Pablo escribió "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, Para instruir en Justicia, a fin de que el hombre de Dios sea¬ perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16 17)
C. El testimonio de Jehová es fiel. Fiel habla de inamovible, firme, sin errores, digno de confianza. La Escritura es un fundamento donde nuestra vida puede y debe ser edificada... Sigue diciendo el salmo... “hace sabio al sencillo”, una persona sencilla es inexperta, neófita, de una ignorancia ingenua que fácilmente se puede descarriar.... pero la Palabra de Dios la puede hacer sabia ... para vivir una vida piadosa
D. Los mandamientos de Jehová son rectos. Mandamientos habla de principios divinos establecidos en la Palabra para que el hombre los siga... David dice que son rectos... La palabra recto significa mostrar el sendero correcto... dar correcta dirección... cuando nos ponemos bajo la guía de la Palabra de Dios... nos dirige por el verdadero camino.... Y el beneficio es, que hay alegría en el corazón ¿dónde tenemos que ir entonces para encontrar gozo, alivio, felicidad, y libertad de la angustia, la ansiedad, la depresión? A La Palabra de Dios... Dijo Jeremías .... “Fueron halladas tus palabras y yo las comí, y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos” (Jer. 15:16) Jeremías fue un hombre sufrido.... sin embargo halló siempre calma y paz en su corazón cuando comía de la Palabra de Dios.
E. El Precepto de Jehová. Precepto significa: Mandato, orden, regla de un superior al subalterno. La Palabra de Dios no es entonces una serie de sugerencias... de posibles alternativas que Dios presenta al hombre.... No, es un precepto, algo que tiene autoridad, una orden, una regla... Por ello, Cristo pudo decir al diablo: “A tu Dios adorarás a El sólo servirás....” (Mateo 4:10b) porque estaba escrito ... el que obedece recibe bendición ... el que no obedece el precepto ... no la recibe. Este precepto es puro.... sin mancha o sombra, claro como la luz del sol ... nos declara lo que es bueno y lo que es malo .... a diario nos enfrentamos a situaciones donde tenemos que decidir que hacer... La palabra nos aclara lo que conviene y lo que no .... lo que es bueno y lo que es malo, lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer. El beneficio: alumbra los ojos. La pureza de los preceptos de Dios produce luz en el alma en lugar de las tinieblas del pecado... Dice un antiguo canto cristiano:
“Bellas palabras de vida, son las de Cristo Jesús, ellas alientan mi alma, dan fortaleza y salud, Bellas palabras de vida resplandecen en mi ser ... bellas palabras, que nunca en la vida había escuchado hasta hoy”
F. El Temor de Jehová. Esto habla de algo interno en el corazón del creyente ... no se habla de miedo, sino de la reverencia o respeto que el hombre debe a Dios... Es no hacer nada que ofenda a Dios... En el Antiguo Testamento, leemos acerca del mandamiento que el rey debía cumplir en relación al libro de la ley: “Y lo tendrá consigo, y leerá en el todos los días de su vida, Para que aprenda a temer a Jehová su Dios” (Dt. 17:19). La característica de este temor: Es limpio, exento de impurezas, es una palabra limpia, sin impurezas, tachas o manchas ni errores. El beneficio: Es que permanece para siempre... Pedro dice: “siendo renacidos no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Ped. 1:23). Todo cambia y pasa, mas la palabra de Dios permanece para siempre (Isa. 40:8).
H. Los Juicios de Jehová. Esto Habla de que Dios es un juez ... por ser EL, juez, sus juicios son justos, correctos, perfectos... Todo juicio de Dios es justo (Apoc. 15:3; Gén. 18:25). La característica de los juicios: Son verdad ... el término verdad en el A.T. viene de una palabra de donde proviene la Palabra amén ... y significa: sostener, estar bien fundado, firme y estable. Los juicios de Jehová son firmes, seguros, confiables, son verdad, son amén. Hoy en día es difícil encontrar Verdad ...dicen las estadísticas que en el mundo las personas mienten 25 veces al día. Vivimos en un mundo de mentiras serias y mentiras piadosas, en cambio los juicios de Jehová son verdad ... Y todos justos.
Conclusión. De acuerdo a este salmo la Biblia convierte el alma, es capaz, de hacer sabio al sencillo, alegra el corazón, alumbra los ojos, es una verdad que permanece para siempre, y todos sus juicios son justos.... Amado hermano, en la Biblia Dios nos ha dejado la expresión de su voluntad eterna... y en ella establece todas las verdades necesarias para nuestra vida espiritual... es hora de que a la Biblia se le dé el lugar central que ocupa en el culto a Dios... porque es idónea y adecuada y toda suficiente para nuestro crecimiento y guianza espiritual... El que no veamos resueltos muchos de nuestros problemas, no se debe a lo inadecuada o a imperfección de la Palabra de Dios, sino a la falta de una correcta aplicación de la Palabra de Dios en nuestras vidas... Ella, La Palabra de Dios... tiene que ser estudiada y aplicada.... es hasta entonces que veremos su eficacia manifestándose en nuestras vidas. Santiago nos exhorta: “Pero sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Stgo. 1:22).

LA PALABRA DE DIOS ES VIVA

Texto: Hebreos 4:12
Introducción: El autor de Hebreos toma tiempo para hacernos ver la importancia y maravillosa que es la Palabra de Dios. En Heb.4:12 13, el inspirado autor describe gráficamente la diferencia entre la Palabra de Dios y cualquier otra palabra. Todos los creyentes a través de este libro son exhortados a dar atención a la Palabra de Dios. Israel no le dio mucha atención a la Palabra de Dios. Fallaron en no creer en la Palabra de Dios y las consecuencias fueron imperdonables.
I. La Palabra de Dios es Viva (v. 12a)
A. "viviente" trabaja siempre y vivifica su mensaje al corazón humano. Por consiguiente, la Palabra de Dios no está muerta y su irrelevante promesa; vive y llena de vida al corazón del creyente. "viviente" habla de vida animada. La Palabra de Dios es viva y da vida. La palabra "viviente" es un presente activo, indica vida continua.
* La Biblia es continuamente viva. Hay algo moderno y contemporáneo sobre la Biblia. Mucho tiempo atrás, cuando los autores, inspirados por el Espíritu Santo escribieron la Palabra de Dios, esas palabras fueron vivas para esa generación. Ahora, miles de años más tarde, leemos estas mismas palabras y son tan vivas y frescas como si hubieran sido escritas esta mañana.
* La Biblia es la Palabra eterna de Dios. Juan 6:63 "El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida."
B. La palabra escrita de Dios nos introduce a la palabra viviente de Dios y a Su vida santa. 1 Tesalonicenses 2:13 "Por lo cual, también nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los que creyentes", Juan 17:17 "Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad".
II. La Palabra de Dios es eficaz (v. 12a)
A. "Eficaz" hace exactamente lo que Dios desea. La Palabra de Dios da energía y trae vida donde hay muerte. La Palabra de Dios trae actividad donde ha habido inactividad.
Ilustración: Esto fue lo que experimentó Carlos Spurgeon cuando tenía 16 años. Un día cuando iba a un lugar fue sorprendido por una tormenta de nieve. El se detuvo en una pequeña Capilla Metodista. El predicador de ese día no había podido llegar debido a la tormenta, así es que un hombre común comenzó hablar sólo unas palabras improvisadas. Escogió como su texto un verso del libro de Isaías 45:22 "Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra." Éste hombre común, haciendo lo mejor que podía, seguía repitiendo ese versículo "Mirad a mí, y sed salvos". Dirigiendo sus palabras a Spurgeon, el hombre dijo, "joven, Dios dice: Mirad a mí, y sed salvos" A través de ese versículo, Carlos Spurgeon tuvo la experiencia de la conversión, y llegó a ser el más grande predicador de su día.
B. La Biblia es un libro viviente y un libro poderoso porque su personalidad central no es un carácter ficticio. Cuando tú y yo abrimos este libro especial, somos traídos cara a cara con el Dios viviente, y si hacemos Su Palabra, no dará Su Vida (Juan 5:24-25)
III. La Palabra de Dios agujerea, corta. (v. 12b)
A. "Más afilada que cualquier espada dos filos" Efesios 6:17 "Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios" "más afilado" significa cortante. Es penetrante como ninguna otra espada.
Ilustración. Ha oído alguna vez a alguien decir, "Me gustaría salir de la iglesia, sintiendo como que he estado ante Dios." Si la Palabra es predicada bajo la unción, la "vas a sentir". En el libro de los Hechos 7:54 se nos relata el poderoso mensaje de Esteban: "Y oyendo estas cosas, (es decir la Palabra de Dios) se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él." RECUERDA: Es la "espada del Espíritu" no la "espada del predicador o del creyente."
B. "Penetrante" ir a través de... Dice que hace la división del alma y espíritu" El hombre es cuerpo (vida física), alma (vida mental, vida intelectual), espíritu (vida espiritual). Hasta que uno es salvado, su espíritu esta muerto y embalsamado en su alma. El alma es el asiento de su conciencia. En la caída de Adán, el espíritu del hombre fue separado de Dios, y resultó la muerte. Cuando la Palabra de Dios penetra nuestras almas divide el espíritu del hombre de la tumba de su propia alma. Una vez que esto toma lugar, el Espíritu de Dios gobierna el espíritu del hombre y la toma del alma y del cuerpo es posible. Éste es un cuadro de lo que pasa interiormente cuando somos salvados.
IV. La Palabra de Dios es inquisitiva. (v. 12b)
A. "Discernidor – crítico... A menudo algunos son críticos de la Biblia, pero la Biblia es el crítico infalible. Ser un crítico significa juzgar, discernir, y analizar. La Palabra de Dios busca en los huecos internos de nuestro ser y explora todo nuestros motivos. ¿Cómo puede una persona estar segura de su salvación? Respuesta: Al exponer su corazón a la espada penetrante de la Palabra de Dios, porque tarde o temprano, esa espada encontrará, si es Hijo de Dios, o si es nada más que un fingidor. La Palabra de Dios escudriña e investiga. Por ejemplo, ¿alguna vez pensaste que un pastor o un evangelista te hablaba directamente a ti? La Palabra de Dios revela tus pensamientos. Igualmente revela tus intenciones o motivos. La Palabra de Dios ilumina la esquina oscura de mi vida. Dice que discierne: "pensamientos e intentos del corazón". Otras personas ven lo que hacemos pero la Palabra de Dios examina por qué hacemos lo que hacemos.
Conclusión: Recordemos hermanos que la Biblia es la Palabra de Dios Personal para nuestras vidas. Ella Habla directamente a nosotros. Recuerden, es una espada viviente. Una espada física apuñala las personas vivas y las mata; nuestra espada, la Biblia, la Espada Espiritual, apuñala a las personas y les da vida, si ellas se abren a su consejo, de lo contrario se volverá en juez de ellas. Dijo el Señor: “El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: La palabra que he hablado le juzgará en el día final.” (Juan 12:48).

LA BIBLIA ES MARAVILHOSA

Texto: Salmo 119:18
Introducción: Primeramente como creyentes tenemos que reconocer que la Biblia es la voz de Dios, dándonos instrucciones para que vivamos una vida victoriosa y podamos heredar las promesas que EL nos ha dado. En la medida en que nosotros nos llenamos de ella, vamos escalando nuevas dimensiones en Dios que denotan la madurez y la integridad de ser un Hijo de Dios. Todo esto es maravilloso. Veamos porque decimos que, es maravillosa la Palabra de Dios.
I. Nacidos por la Palabra
La Palabra es la semilla incorruptible de Dios. Cuando oímos la Palabra de Dios y la recibimos con fe, nuestro espíritu es nacido de nuevo. Es por medio de la Palabra, que Cristo es implantado en nosotros; lo que nos convierte en Nueva Creación. Sucede exactamente en la persona, lo que sucedió en María cuando tuvo la visitación del ángel y ella dijo: "Hágase conmigo conforme a tu Palabra". (Luc. 1:38; Sant. 1:18 y 1 Ped. 1:2-3).
II. Crecemos por la Palabra.
Cuando la Palabra penetra dentro del Creyente, alumbra y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón, de forma tal que quedamos desnudos y tenemos que reconocer la necesidad de un cambio que solo se opera por el oír con fe de la Palabra de Dios. En la misma forma que la comida nos provee crecimiento físico, la Palabra de Dios es el alimento espiritual que hace crecer nuestro espíritu. Por esto es necesario leerla diariamente. Jesús dijo: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios". (Mat. 4:4 y 1 Ped. 2:1 2)
III. Nos hace partícipes de la Naturaleza de Dios.
El obtener un conocimiento pleno de la Palabra de Dios nos hace elegibles para participar de la misma naturaleza divina de Dios (2 Ped. 1:4). Esto sucede cuando comenzamos a crecer y a actuar en base a las promesas hechas a nosotros, que son por medio de nuestro Señor Jesucristo. Esto implica que podemos recibir todo lo que Dios es y tiene; su fe, su amor, su gozo, etc., y hacerlo parte de nuestra vida.
IV. Nos da conocimiento y revelación de Dios.
Además de la creación, la Palabra es el testimonio escrito de que hay un Dios (Jn. 14:21). Su integridad y eficacia demuestran la existencia de un ser supremo, creador, real, que transforma a cualquiera que con una fe sencilla toma en serio esta Palabra para aplicarla a su vida. También a medida que la estudiamos, recibimos revelación más profunda de lo que Dios es y crecemos en su conocimiento.
V. Nos Hace Producir Frutos.
Cuando la Palabra está en nosotros, sin lugar a dudas produce frutos en nosotros. Nos capacita para poder enseñar, corregir; nos da sabiduría y también produce gozo y paz para que vivamos en una actitud continua de alabanza. Por medio de ella es que manifestamos el fruto del espíritu en nosotros. (Jn. 15:7 8; 1 Jn. 2:5).
VI. Somos Edificados por la Palabra. Hechos 20:32
La Palabra es el agente creador de Dios, ya que por ella fueron formados los mundos. En la misma forma, ella edifica dentro de nosotros la vida de Jesucristo. Una vida fundada en la Palabra nos va a capacitar para resistir las tormentas que amenazan nuestra vida espiritual. (Mat. 7:24 25)
VII. La Palabra Renueva mi Mente. Romanos 12:2; Santiago 1:21
Nuestra mente es como una computadora que ha sido programada por los años para el pecado, la enfermedad, el fracaso y el negativismo. La única forma de cambiar nuestra mente es reprogramándola con las promesas de la Palabra de Dios. La transformación de todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) viene como consecuencia de la renovación mental; y es entonces cuando podemos descubrir cual es la voluntad de Dios para nuestras vidas.
VIII. Recibimos Fe por la Palabra.
La Biblia dice que el justo por su fe vivirá, y también dice que a cada creyente, Dios le dio la medida de fe. Esta fe puede crecer si constantemente escuchamos la Palabra de Dios. Leer Romanos 10: 17. Solo así podemos agradar a Dios, "porque sin fe es imposible agradar a Dios". (Heb. 11: 6)
IX. Nos hace conscientes de nuestra herencia. Hechos 20:32
Nuestra herencia espiritual consiste de todas las promesas de la Biblia. Mientras estudiamos la Biblia, el Espíritu Santo nos revela como cada una de ellas nos pertenece y nos ayudan a tener una vida cristiana más fructífera. (2 Ped. 13)
X. La Palabra nos sana. Salmo 107:20
Como el poder creativo de Dios está en la Palabra, cuando ella es enviada con el Poder del Espíritu Santo, puede corregir cualquier anormalidad en el funcionamiento de nuestro cuerpo físico. El centurión le dijo a Cristo: "Solamente di la Palabra y mi criado sanará". (Mat. 8:8)
XI. Con ella vencemos al diablo. Mateo 4:4
Cuando Jesús se enfrentó al diablo, Él no usó sus atributos divinos. EL venció al diablo confesando la palabra escrita. Igualmente como iglesia, cuando tomamos la Palabra y se la citamos a Satanás y sus demonios tendrán que huir ante la autoridad de la Palabra escrita. (Mar. 11:23).
XII. Nos da vida eterna.
Las palabras de Jesús no son como las palabras de los demás hombres. La Biblia afirma la verdad que la Palabra de Dios es capaz de transformar y dar vida eterna en al presencia de Dios. Leer Juan 5:24; 6:39, 63; 7:45¬-46.
Conclusión: La Biblia es por todo esto y mucho más, maravillosa. Ella, la Biblia, es la Palabra de Dios, es el mensaje de Dios para nosotros. ¿Está usted obedeciendo su mensaje? Si no lo está haciendo, un día esta misma Palabra le traerá a cuentas. Por ello se te dice: “Si hoy, oyes su voz, no endurezcas tu corazón”.

EL ESPÍRITU DE DIOS ES PLENITUD: 5:22-26

"Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley. Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias. Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu. No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos a los otros, envidiándose los unos a los otros".

Hemos visto algo sobre la maldad y el engaño intrínsecos a las obras de la carne. Pero gracias al Señor, hay algo mejor.
El Espíritu de Dios en su plenitud, otorgado ampliamente a todo creyente, combate contra la carne, de manera que en aquel que es guiado por el Espíritu de Dios, la carne no puede hacer las cosas que querría. El Espíritu es en él el poder controlador, produciendo en la vida "el fruto del Espíritu", no "las obras de la carne".
Y aunque sea cierto "que los que hacen tales cosas" como las especificadas en la lista de las obras de la carne "no heredarán el reino de Dios"; mediante el don del Espíritu Santo, por la gracia de Cristo, Dios hizo completa provisión a fin de que toda alma, a pesar de todas sus pasiones, concupiscencias, deseos e inclinaciones de la carne, pueda heredar el reino de Dios.
En Cristo, la batalla se peleó en todo punto, habiendo obtenido completa victoria. Él mismo fue hecho carne –la misma carne y sangre de aquellos a quienes vino a redimir. Fue hecho en todo semejante a ellos; "tentado en todo según nuestra semejanza". Si en algún punto no hubiese sido hecho como nosotros, entonces en ese punto, no habría podido ser tentado como lo somos nosotros.
Él se pudo "compadecer de nuestras flaquezas", debido a que fue "tentado en todo según nuestra semejanza". Cuando fue tentado, sintió los deseos y las inclinaciones de la carne, precisamente de la forma en que nosotros las sentimos al ser tentados. "Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia [los deseos e inclinaciones propios de la carne] es atraído, y cebado" (Sant. 1:14). Todo eso, Jesús pudo experimentarlo sin pecar, ya que la tentación no es pecado. Es solamente después que la concupiscencia ha concebido –cuando el deseo ha sido acariciado, la inclinación consentida– que "pare el pecado". Y Jesús, ni siquiera en un solo pensamiento acarició ni consintió un deseo o inclinación de la carne. Así, en una carne como la nuestra, fue tentado en todo punto como nosotros, pero sin una sola mancha de pecado.
Por el poder divino que recibió mediante la fe en Dios, Él, en nuestra carne, reprimió completamente toda inclinación, y cortó de raíz todo deseo de esa carne, de forma que "condenó al pecado en la carne". Con ello, trajo la victoria completa y el poder divino para mantenerla, a toda alma en el mundo. Todo eso lo hizo "para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, mas conforme al espíritu".
En Cristo Jesús, está al alcance de toda alma esa victoria, en su plenitud. Se la recibe por la fe en Jesús. Se cumple y mantiene por "la fe de Jesús", que Él perfeccionó y que da a todo el que en Él cree. "Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe".
"Dirimiendo en su carne las enemistades" que separaban al hombre de Dios (Efe. 2:15). Para tal fin, tomó la carne –sólo así pudo ser– en la que existía tal enemistad. Y dirimió o abolió "en su carne las enemistades", "para edificar en sí mismo los dos [Dios, y el hombre enemistado] en un nuevo hombre, haciendo la paz".
Cristo abolió en su carne las enemistades, "para reconciliar por la cruz a ambos [judíos y gentiles –todo el género humano sujeto al enemigo–] con Dios en un mismo cuerpo, matando en ella [su carne] las enemistades" (Efe. 2:16). La enemistad estaba en Él mismo, al estar en su carne. Y "en su carne", la dirimió o abolió. Solamente estando "en su carne" pudo hacer tal cosa.
Jesús tomó sobre sí la maldición en su plenitud, tal como ésta afecta a la raza humana. Eso sucedió cuando fue "hecho por nosotros maldición". Pero "la maldición sin causa nunca vendrá", ni vino nunca: el pecado es la causa de la maldición. Él fue hecho maldición por nosotros, a causa de nuestros pecados. Y a fin de poder afrontar la maldición tal como pesa sobre nosotros, debió afrontar el pecado, tal como es en nosotros. Así pues, "al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros". Y eso "para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" (2 Cor. 5:21).
Y aunque se colocó enteramente en la misma situación de gran desventaja en la que está la raza humana –hecho en todo como nosotros, y por lo tanto tentado en todo como nosotros–, sin embargo, ni en un solo pensamiento consintió que una sola tendencia o inclinación de la carne gozaran del más mínimo reconocimiento, sino que fueron todas ellas cortadas de raíz por el poder de Dios, que, mediante la fe divina, trajo a la humanidad.
"Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo, y librar a los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no tomó a los ángeles, sino a la simiente de Abraham tomó. Por lo cual, debía ser en todo semejante a los hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo. Porque en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados" (Heb. 2:14-18).
Y esa victoria que Cristo obró en carne humana, el Espíritu Santo la trae para rescatar a todo aquel que, estando en carne humana, cree hoy en Jesús. Mediante el Espíritu Santo, la presencia misma de Cristo viene al creyente; ya que es su constante deseo el "que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor, podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Efe. 3:16-19).

Así, la liberación de la culpabilidad del pecado, y del poder de éste, que hace que el creyente triunfe sobre todos los deseos, tendencias e inclinaciones de su carne pecaminosa, por el poder del Espíritu de Dios, tiene hoy lugar por la presencia personal de Cristo Jesús en carne humana en el creyente, tal como sucedió con la presencia personal de Cristo en carne humana, hace dos mil años.
Cristo "es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". Tal sucede con su evangelio. El evangelio de Cristo es hoy el mismo que hace dos mil años. Entonces era "Dios… manifestado en carne"; hoy también: Dios manifestado en la misma carne, en la carne de hombres pecaminosos, carne humana, tal como es la naturaleza humana.
El evangelio es "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria", –Cristo en ti, tal como eres, pecados y pecaminosidad incluidos; ya que se dio a sí mismo por nuestros pecados, y por nuestra pecaminosidad. Cristo te compró tal como eres, y Dios te hizo acepto en el Amado. Te ha recibido tal como eres, y el evangelio –Cristo en ti, la esperanza de gloria– te pone bajo el reino de la gracia de Dios y, por su Espíritu, te sujeta de tal manera al poder de Cristo y de Dios, que aparece en ti "el fruto del espíritu", no "las obras de la carne".
Y el fruto del Espíritu es:

AMOR. "El amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado". En lugar de dar lugar al odio –siquiera en pensamiento–, o cualquier sentimiento afín, nadie puede hacer contra ti nada que logre despertar otra cosa que no sea amor. Ese amor, proviniendo de Dios, "es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos", y no ama por recompensa, sino simplemente porque ama, porque es amor, y siendo sólo eso, no puede hacer otra cosa.
GOZO. "Es la felicidad desbordante que surge del bien presente o futuro". Pero en este caso, la disyunción queda descartada, ya que se trata de felicidad desbordante surgida del bien actual Y TAMBIÉN del que se espera, debido a que la causa del mismo es eterna. En consecuencia, es eternamente presente, y eternamente esperado. Es "satisfacción exultante".
PAZ. Perfecta paz que reina en el corazón. "La paz de Dios, que supera todo entendimiento"; y que guarda el corazón y la mente de todo aquel que la posee.
TOLERANCIA, BENIGNIDAD, BONDAD, FE. Esa fe –del griego pistis–, es "la firme persuasión; la convicción basada en la confianza, NO en el conocimiento [la fe "del corazón", no de la cabeza; la fe de Cristo, no la del credo]; sólida confianza, alimentada por la convicción, que supera lo que se opone o contradice".
MANSEDUMBRE, TEMPLANZA. La templanza es dominio propio. El Espíritu de Dios libera al hombre de la esclavitud a sus pasiones, concupiscencias y hábitos, y lo hace libre, dueño de sí.
"Contra tales cosas no hay ley". La ley de Dios no va contra otra cosa que no sea el pecado. En la vida de los hombres, la ley de Dios va contra todo lo que no sea el fruto del Espíritu de Dios. Por lo tanto, todo lo que en la vida del hombre no es fruto del Espíritu, es pecado. Eso no es más que otra forma de decir que "todo lo que no es de fe, es pecado".
Así, "si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu". Y puesto que vivimos y andamos en el Espíritu, "no seamos" –Sí, no seremos, no podemos ser– "codiciosos de vana gloria, irritando los unos a los otros, envidiándose los unos a los otros".
Review and Herald, 2 octubre 1900